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I. El poder de los Bonada de Serrat
II. Los primeros origenes de Can Bonada
III. La iglesia de Fustanyà

El poder de los Bonada de Serrat

De Can Bonada de Serrat han salido un buen grupo de médicos. Ha habido de todas las especialidades, pero quizás la más conocida de las habilidades médicas de los Bonada ha sido la traumatología y una habilidad sorprendente para componer fracturas óseas.

Los Bonada han ejercido estas habilidades mucho antes que ningún hijo o hija de la casa obtuviera un título de licenciado en medicina. En efecto, corría el año 1690 cuándo el ejército francés invadía, por enésima vez en pocos años, las castigadas tierras del valle de Ribes. El objetivo de los franceses era convertir el valle en una tierra quemada y derrocar castillos y murallas. Hacía falta evitar que el valle fuera un territorio demasiado fortificado y que se convirtiera en una plataforma de ataques hacia Francia. Aquel año 1690, cayeron las murallas de Pardines, derrotadas por militares franceses. Otros castillos y casas fortificadas del valle tuvieron el mismo destino. Los franceses no dejaron ningún lugar por inspeccionar. Así se ensartaron hasta Serrat. Los habitantes de este lugar probablemente se escondieron en la iglesia de Fustanyà mientras los franceses llevaban a término sus ataques. Entraron en Can Bonada, lo destrozaron todo y lo quemaron parcialmente. Cuándo los soldados franceses se retiraron , los habitantes del Serrat volvieron a casa. En Pere Joan Bonada Peyrotó vio su casa toda quemada y, entre otras cosas, un Santo Cristo troceado en tierra. Lo recogió y con mucho cuidado lo reconstruyo pegando los trozos con cera. Dice la leyenda que en aquel momento Pere Joan Bonada y sus descendentes recibieron el poder de componer huesos rotos.

La fama de este legendario poder de los Bonada se extendió por toda la comarca y territorios vecinos. Pere Bonada Gatius (1794-1872), descendente de aquel Pere Joan Bonada, vivió de niño en Olot. Su popularidad fue tal que no cesaba de recibir visitas de gente con problemas de huesos. El niño no estaba demasiado atento a los enfermos y, más bien, rehusaba usar su poder. Por esto, cada paciente se presentaba con un juguete para que así el niño les hiciera caso.

Con el paso de los años, los Bonada han ido a la universidad y los descendientes directos de Pere Joan Bonada Peyrotó han ejercido como grandes traumatólogos. Aún así, poca falta les hacía la universidad, porque como dice el dicho que nació al mismo tiempo que su legendaria fama:
"nadie nace enseñado sino los Bonada de Serrat ".

Pere Bonada et alii, Història de la Família Bonada (en premsa). Capdevila (1789) 202v.
Jordi Mascarella i Miquel Sitjar. Leyendas y creencias de Vall de Núria y Vall de Ribes. Farell, marzo de 2003.


Los primeros orígenes de Can Bonada
Según consta en el primer documento que poseemos, adquiriere esta casa y sus tierras por la donación que hizo Bartomeu de l'Artanyà el 19 de enero de 1519 a Madona Joana, esposa de Joan Bonada con tal de hacer decir una treintena de misas por el alma de su padre Joan de l'Artanyà, al Sr. Rector o Vicario de Fustanyà. El documento dice así:

"A 19 de gener de 1519 rebut per mi Guillem Garcia lloctinent de notari en la vall de Ribes per los honorables cònsols de dita vall.

Jo Bartomeu de l'Artanya del lloc de Pontac del bisbat de Tarba, en la terra de Bearn, hereter universal de lo Joan d'Artanya (difunt), àlias Tambori (difunt) mon pare, així com a hereter faig do en donació pura i irrevocable que es diu entre vius, dono a vós madona Joana Bonada muller d'en Joan Bonada habitant en lo veïnat de Serrat de la parròquia de Sant Serni de Fustanyà en el bisbat d'Urgell.

Això és que do aquella casa mia que a mi m'es pervinguda de mon pare, Joan d'Artanya (difunt) alies dit Tambori, la qual casa es vulgarment anomenada la casa del graner de monsenyor Callar situada en lo dit veïnat de Serrat la qual casa us dono tots los drets que pertanyen a la dita casa això és terres, horts, casals i casalicis, emprius de boscs i d'aigües i de totes coses això és pertanyents a la dita casa segons els altres habitants tenen per el senyor mossèn Damià de Callar i segons es mostra en carta fermada per dit senyor, tocada i closa per monsenyor Baldiri Genover notari de la vall de Ribes la qual casa fa cada any de cens el dit senyor mossèn Callar en un ral d'argent pagador en la festa de Sant Miquel de setembre cada any la qual donació us faig amb tal pacte i condició que hagueu de pagar i fer un trentenari de Sant Amador el dit mon pare i que sia cantat per lo rector o vicari de Fustanyà per l'ànima del dit mon pare i la dita Joana Bonada accepta la dita donació fent infinites gràcies el Joan d'Artanya i promet donar compliments en lo dit trentanari de Sant Amador dins 6 mesos primers vinents i donar bon compliments i d'això presta juraments en poder del notari sota escrit etc.
Fias largo modo per vos en forma etc. jurem etc.

Testimonis mossèn Jaume prevere vicari de Queralbs i Joan Morera àlias Mug de Fustanyà"

El hecho de la donación da que pensar, ¿por qué motivo intercambiar una propiedad sólo por una treintena de misas, por el padre difunto del donador? No había ninguna ligadura familiar, el donador era Bearne y Joana de Serrat. ¿Podía haber una amistad, una estimación, un agradecimiento? Es difícil de explicar. La distancia de Pontac a l valle de Ribes era de varios días con carruajes o caballos. Del 1463 al 1492 la valle de Ribes formó parte del reino de Francia, así el 1463 los hombres del valle pactan con el rey Luís de Francia, el mantenimiento de los derechos que ya tenían cuándo dependían de la corona catalana. Es posible que en aquel tiempo Joan de Artanyà, difunto, padre de Bartomeu, fuera un militar del Ejercito francés o un funcionario y que compró el Cortijo Granero. Una vez recuperado el Condado del Rosselló y la Cerdanya, se les prohibió a los franceses y extranjeros adquirir propiedades en el valle de Ribes. Joan Bonada que venía de Pontac, podía haber comprado a bajo precio el Cortijo Granero a Bartomeu d'Artanyà, y al no poder inscribirlo a su nombre, ya que tampoco había nacido en el valle, simulara una donación a su esposa Joana Pradell. Esta simulación podría ser el origen de las primeras desgravaciones fiscales de la época.

Sargatal i Roca. Trabajo de investigación de Bachillerato. Junio 2002. Rehacer la casa. Proyecto de rehabilitación de una masía concreta.


La iglesia de Fustanyà
Fustanyà es un agregado de Queralbs, que se encuentra situado a la parte norte del Plan de Rialp, a la izquierda del río Freser, encaramado sobre la Roca del Tut al pie de la Sierra de Pòrtoles.

Cuándo los habitantes de Fustanyà empezaron la construcción de lo que seria su iglesia parroquial, las brujas, que vivían, casi, delante por delante, de las cuevas de Rialp, quedaron intrigadas por la magnitud de la obra que veían empezar, sin suponer que pudiera ser destinada a una iglesia y, por tal de quedar bien con sus vecinos más próximos, acordaron ayudarlos.

Cada noche, volaban muy lejos a buscar alguna cantera las mejores y más pulcras ejemplares que encontraban y las dejaban junto a los cimientos y, así, los de Fustanyà, cada mañana, encontraban las piedras bien escuadradas, que podían colocar seguidamente. Esto duró un tiempo. Cuando las brujas se enteraron que pensaban hacer un campanario, y, por lo tanto, aquello, que estaban ayudando a construir, era una iglesia!... ya no queria saber nada más!, y la gente de Fustanyà tubo que acabar el templo con piedras mucho más sencillas, que encontraban por los alrededores. Por esto, esta iglesia esta hecha en dos etapas.

En su parte inferior hay unas piedras pulcras y bien cuadradas, de gran calidad y, en cambio, al llegar a la alzada del techo, dónde empieza el tejado y su campanario, es de una piedra mucho basta.

No obstante la falta de colaboración de las brujas, la iglesia fue acabada y quedó muy bonita. Es estilo románico y está dedicada a Santo Sadurní.

Gonçal Cutrina i Sorinas. Llegendes i tradicions de les Valls del Ter i del Freser. Edicions Maideu. Ripoll, 1981.


 
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